Allí estaba, allí se fue.

payasa.suficiente. (20)


La encontré subida en su silla más preciada
Tan colorida y radiante como su sonrisa.
Llevaba unas zapatillas de abuela, y con el paso de los años cada dia era más chata.
Estaba allí subida, como con la mirada perdida, embelesada, en babia, en las musarañas y en vete tú a saber en qué más sitios.
Yo no quise hacer ruido, por si la despertaba...¿y si estaba volando por encima del Tíbet? Conociéndola, cualquiera sabe.
De repente me miró, y muy dispuesta me sonrió. Con una sonrisa de oreja a oreja cogió su silla con una mano y una pequeña caja vieja con asas y forrada de papel de periódico con la otra.
Se había puesto una chaqueta de lunares, le estaba raquítica porque era de un carnaval de su infancia, cuando por aquel entonces adoraba vestirse de payasa.
Quién le iba a decir a ella que más tarde, mucho más tarde, se convertiría en mimo.
Con su caja y su silla echó a andar...la seguí mirando hasta que salió por la puerta, alcanzó la otra calle y la perdí de vista.



xxxMme Parapluffxxx

Me asomé por la ventana y vi ésto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ju, ke lastima...pro...xke no la seguiste?! a lo mjor keria ke la siguieras...nuse


kien sabe?!